La deuda externa, o el total de deuda pública y privada que se le debe a extranjeros en moneda extranjera, bienes o servicios, sigue siendo un problema aunque parece olvidada. Entre los primeros seis países deudores del mundo están Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia, Países Bajos y Japón.[1] Pero si miramos la deuda tomando en cuenta el tamaño de las economías, en términos de porcentajes del PIB, el primer deudor es Japón (200-220 % PIB), lo sigue Grecia (140%), Italia (120%), Irlanda (105%) y los Estados Unidos (102%). Canadá, Alemania y Francia deben un 84 % de su PIB mientras que China y Rusia están ambos por debajo del 20 % de su PIB. La deuda uruguaya entonces no parece tan poca carga para el país porque implica oficialmente un 54% de su PIB. Desde este ángulo la situación de Japón es peor que la de Grecia, y la de los Estados Unidos no está tan lejos de la de Irlanda. Pero mientras los augurios para Japón son buenos Grecia está en la noticia camino al cadalso. Sigue leyendo
Uruguay, en Estado de Sitio Corporativo. Tu no pediste la guerra… Nora Fernández
El fin del Espejismo de la Globalización.
Antes de los años 90 las teorías conspiratorias sobre el “Nuevo Orden Mundial” en Estados Unidos se limitaban a dos contra-culturas: la de la derecha militante y anti-gobierno y la de los fundamentalistas cristianos preocupados por el fin del mundo y la llegada del Anticristo. Pero a partir de septiembre de 1990, cuando en su discurso “Hacia un Nuevo Orden Mundial,” Bush padre describe objetivos de gobierno global se revitaliza la idea de la “globalización” como un mundo con capacidad de crear un nuevo orden mundial.[1] Pero, ¿Qué orden mundial? Sigue leyendo
De Instintos y Conciencias Críticas
Fidel ha dicho sabiamente, que la educación es “la lucha contra el instinto,” que todos los instintos “conducen al egoísmo” y que “solo la conciencia” puede llevarnos a la justicia. Según Fidel la conciencia se desarrolla entonces a través de la educación –lo que para él no es sólo una fórmula práctica sino la única teóricamente aceptable. Cuando hablamos, pienso, interpretamos educación con educación formal, olvidamos todo lo que aprendemos fuera de las aulas informalmente, las experiencias que nos dicen claramente que nunca terminamos de educarnos y que el aprendizaje continúa mientras estamos vivos. Sigue leyendo
Una Historia de Niños sin Derechos y sin Cariño
En una noche de invierno de hace casi veinte años, regresando de Calgary una ciudad a tres horas donde yo vivía en la provincia de Alberta, Canadá, después de asistir a una conferencia de solidaridad, en mi auto eramos cuatro los que regresamos de dicho evento, una pareja que llevé a su domicilio primero, después otra persona ese era John, un hombre alto de cerca de sesenta años que representaba más edad, de aspecto dejado y rasgos de un pasado de adición pero de una conversación variada e inteligente que hacia buen uso de su educación superior. Cuando paramos en su lugar yo le pregunte si esa era su casa y me dijo solo un cuarto arriendo aquí no tengo más que esto es como cuando llegué solo a este país teniendo apenas diez años. Aunque John fue casado y viudo y tuvo dos hijos vivió en cierta disfuncionalidad. Detrás de John hay una história desgarradora y triste que reuía explicarla, es la historia de él como parte de los 100 mil niños y niñas que desde 1869 hasta 1967 fueron enviados a Canadá, en un vergonzante programa (Child Migrand Programme) conocido comunmente como “Home Children” del Imperio Británico. Sigue leyendo
La Primera Solución: Trabajar por la Paz. Nora Fernández
Por todos lados nos golpean situaciones graves, guerras, crisis ecológica, financiera, económica. Para la gente en general el problema central es el subempleo y la falta de empleo –en todas partes el endeudamiento es alto y preocupa la incapacidad de pagar, ya sea básicos diarios o hipotecas. Pero es la gente en zonas ocupadas o en guerra, la que enfrenta los desafíos más serios. El asunto allí es sobrevivir –bombardeados y ocupados, o bajo gobiernos impuestos por los invasores, nadie atiende al bien común. La situación mundial es compleja y agota. ¿Quién puede culparnos de tratar de escapar a o de no querernos enterar de lo que pasa? Es tentador huir de la realidad cuando la complejidad nos deja aparentemente sin soluciones. Pero la solución está implícita: hay que terminar con estas guerras imperiales y trabajar por la Paz. Sigue leyendo




